Birdwatching Palomino

Garzas al Amanecer en Palomino

Amanece en Palomino, se escucha el mar con sus olas coquetas, sigilosas y orgullosas de la inmensa presencia que ocupan en este bello rincón de la costa caribe colombiana, el sonido es misterioso, mágico, ensordecedor y para mí de una profunda poesía que emociona y me conecta con el yo interno, ese que vine a reencontrar cuando tomé la firme decisión de dejar mis costumbres de profesional de oficina y de embarcarme en un viaje infinito que por intuición sabría que no tendría regreso.

Mientras observo a mí alrededor y despierto en un método despacioso aprendido quizás en mis prácticas de yoga encuentro algunos viajeros que duermen profundamente, como si hubieran dejado su último aliento en un sueño profundo. En una mirada más curiosa hallo a otros que por el contrario empiezan a dar señales de vida, se estiran lentamente, bostezan, se mueven con sigilo respetando delicadamente el dormir de los otros.

Son las cinco menos cuarto de la mañana, entre mis preguntas me digo a mí mismo, ¿qué hacen a estas horas tan tempranas estos chicos? La mayoría no superan los 25 años, viajeros de todo el mundo, desperdigados y felices por el mundo. Sigo contemplando esa escena de despertar temprano y mientras todo esto ocurre, para mí sorpresa veo como algunos de ellos después de hacer un breve rito de aseo personal buscan en sus mochilas unos artefactos que me resultan curiosos, no logro descifrar qué son y finalmente descubro que son unos binoculares.

  • Pienso - Unos binoculares, ¿para qué, ah? –

Escucho a uno de ellos, habla en inglés pero no es estadounidense, entiendo que es un chico británico algo ansioso por algo que supongo ha planeado por mucho tiempo. Lo saludo entonces y le pregunto sobre sus actividades tan temprano en la mañana.

  • - Are you listening to that? - Me responde.
  • - ¿Qué? – Pregunto sorprendido e intrigado.
  • - The birds, bro, listen to the birds – Responde el chico con emoción que nunca había visto.
Birdwatching Sierra Nevada de Santa Marta

Con paciencia, y en su hablar tranquilo, me cuenta que cada año para ciertos meses migratorios, en una práctica denominada birdwatching o birding (dependiendo de la zona del mundo), muchos trotamundos expertos en el tema viajan miles de kilómetros para escuchar el hermoso sonido de las aves colombianas así como también sus comportamientos y vida natural. Colombia es un territorio sagrado alberga la mayor diversidad de especies de aves en el mundo, 20 de ellas viven especialmente en la Sierra Nevada de Santa Marta y 8 de ellas en Palomino.

Las hay de todos los colores y plumajes, entre ellas las Garzas de Pico Amarillo, los Carpinteros, Periquitos, Atrapamoscas, Cucaracheros, Golondrinas, Gorriones, Colibríes, Fragatas y un sin fin de plumíferas que con sus cantos, trinos y convites que nos llaman a la danza del amor, al más puro sentimiento de conexión entre la naturaleza y el hombre.

  • - We are going for the herons! Sí, las Garzas, las cabecitas blancas - Dice el chico británico en su incipiente español.
  • - Come with us amigo, you could not miss this experience, this a magical experience. –
  • - Bien, ¿por qué no? – Contesto contagiado de la emoción del chico.

Al fin y al cabo para todos estos viajeros cada momento es una experiencia, ¡Una gran experiencia!

Y la contemplación de estos hermosos animales es imposible de describir, debes vivirla y sentirla.

Visítanos y pregunta por las opciones para vivir esta increíble experiencia.

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